Argentina: “Reprimir a los villeros es casi una reivindicación de clase de los sectores medios”

Argentina: “Reprimir a los villeros es casi una reivindicación de clase de los sectores medios”

Argentina: “Reprimir a los villeros es casi una reivindicación de clase de los sectores medios”

Por redacción La Tinta

“Visibilizar la represión ya no conmueve a nadie, si no que suma votos a quien reprimió”. La frase fue elegida por uno de los referentes de la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP), Juan Grabois, para ilustrar el cambio de época que amenaza a las organizaciones populares y las obliga a reiventar sus estrategias discursivas y de autodefensa.

En diálogo con el programa La Mar en Coche, de FM La tribu, el dirigente del Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE) analizó el avance represivo de los nuevos gobiernos en la Argentina.

El pasado 30 de marzo, la Policía local de Lanús reprimió en el merendero “Cartoneritos” del MTE, ubicado en Villa Caraza. Desde la organización denunciaron que los agentes estaban haciendo un operativo de control vehicular en la zona y reaccionaron violentamente cuando trabajadores del comedor le pidieron que movieran el operativo por la presencia de chicos jugando en ese lugar. La respuesta policial fue irrumpir en el comedor, causar destrozos y reprimir a niños y adolescentes con gas pimienta y balas de goma. Por la represión, la cocinera Laura Zaracho perdió el embarazo que llevaba en curso.

Grabois indicó que entiende estos hechos como un ataque directo de las gestiones municipales a las organizaciones: “Hay una creciente y cada vez más violenta disputa del paquete de mercenarios políticos que compraron los nuevos intendentes del PRO cuando asumieron en los municipios en los que ganaron las elecciones hace dos años”.


“Les molesta mucho la presencia de organizaciones de peso con en el territorio, con autonomía política. Pero hay algo más profundo, y es que existe una nueva permisividad, tanto en las fuerzas de seguridad institucionalizadas como en los grupos del crimen organizado, como en los punteros políticos y como en funcionarios intermedios. Está avalado que vos le puedas pegar a los pobres de las organizaciones sociales y eso sea gratis”.


Grabois insiste en que se trata de un “cambio de época”, donde un nuevo relato de permisividad represiva va permeando de arriba hacia abajo, desde el Gobierno y los medios de comunicación hasta las fuerzas de seguridad que están en el territorio, y eso se traduce en que cada vez haya más pibes que son ilegalmente detenidos y cada vez más situaciones de violencia con las organizaciones comunitarias.

Al respecto, el dirigente social expuso que es necesario modificar la estrategia discursiva de las organizaciones populares.

“Nosotros, los sectores populares, somos un poco inocentes con el tema seguridad. Pensamos que visibilizar la represión contra los más humildes es una manera de ganarnos a la sociedad, pero hay un sector de esta misma sociedad que por sus miedos a perder el bienestar que les deja el sistema, se la agarran con el que tiene más abajo. Pegarle a los villeros, a los piqueteros, es casi una reivindicación de clase de una porción de los sectores medios. Esa es la verdadera grieta que hay en la sociedad argentina”.

En diálogo con el programa radial, Grabois manifestó que el constante bombardeo mediático e institucional sobre los asalariados de bajos ingresos provoca que se exploten -a través de la estigmatización- los miedos de los sectores que están más en contacto con los excluidos, lo que promete cada vez más conflictos entre los más humildes.

A pesar del avance represivo, el sofocamiento económico y la violencia social, el dirigente de la CTEP remarcó -como ya lo había hecho Emilio Pérsico semanas atrás- que la rebelión del pueblo ante el ajuste “no es conveniente”.


“A los sectores populares el desborde no les conviene nunca, es la diferencia entre una rebelión y una revoluciones. Cuando se generan situaciones de inestabilidad política sin un proyecto alternativo que pueda resolver esa crisis hacia un mayor nivel de dignidad o hacia una mayor ofensiva de los trabajadores frente al capital, siempre ganan los sectores concentrados de poder”, sostuvo.


Para Grabois, las organizaciones populares representativas de los más humildes tiene que ser muy responsables para no ser utilizadas -como ya pasó muchas veces en la historia- como carne de cañón para las maquinaciones de distintos sectores del capital que se están disputando ganancias y espacios de poder.

“La fuerza de la resistencia frente a este sistema de exclusión y miseria radica en la organización de los trabajadores (…) Creo que lo que transforma la realidad es una fuerza social, no un agrupamiento partidario. La democracia liberal burguesa formal permite la disputa por determinados espacios de poder institucional pero si no está profundamente arraigada a un masivo y poderoso movimiento popular en cuyo centro estén los trabajadores, aún yéndole bien en las elecciones, no tiene capacidad transformadora”.

adminaldhea

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