El Frente Amplio o la historia atrasada en una década

El Frente Amplio o la historia atrasada en una década

El Frente Amplio o la historia atrasada en una década

Por Santiago Arcos-Halybarton

El Frente Amplio chileno, nace sobre los hombros del reflujo de las movilizaciones y del reflujo de los progresismos latinoamericanos y su socialismo del siglo XX (tan real como la realidad de los socialismos del siglo XX y sus Gulags).

Les vemos reivindicándolos, sin ocultar una cercanía ideológica que se traduce en la reivindicación del proyecto neo desarrollista y extractivista, buscando perfilarse como una alternativa electoral, sin salirse del régimen de la representación, frente a la Concertación o Nueva Mayoría y a la derecha piñerista, conglomerados a los que se enfrentaron los estudiantes en sus luchas desde 2011 hasta 2016: tercera fuerza política con un 20% de la votación presidencial y la elección de 1 senador y 20 diputados en la elección presidencial recién pasada.

Aquí, debemos trazar un paralelo con su gemelo español, Podemos, que a un año de su fundación, al igual que el Frente Amplio, logró transformarse en la segunda fuerza electoral española, con un 16%, 51 diputados y 16 senadores. No es por nada que el, autodenominado, autonomista Boric visito a Pablo Iglesias el año pasado en Madrid.

Estos “podemitas” chilensis, buscan demostrar la tesis errejonista de una política de lo imposible, o sea lo que supuestamente han demostrado los “progresismos” en su governance del capital: commodities como base de un desarrollo que jamás llega, pero que es un desarrollo en base a las performances del capital y un crecimiento acorde al mercado, aunque con ropajes rojos e himnos revolucionarios de la campaña de Allende y la UP (otro welfare que terminó en tragedia). Obvio, dirán ellos, coreando a Laclau, a través de Errejon: “…un proceso que tiene contradicciones es normalmente la garantía de que el proceso es de verdad; que no existe en los libros, sino en la realidad”.

Cuando apareció Podemos, en paralelo a Syriza, muchos tuvimos la sensación de un déjà vu: miramos para atrás y vimos en Iglesias y Errejon a Chávez o Evo Morales, incluso a Néstor y Cristina…y hoy como una historia atrasada en décadas, respecto de los “socialismos del siglo XXI”, y un par de años respecto de la experiencia podemita española, vemos la comedia (ya que no hay tragedia) del sheriff Sharp en Valparaíso, ejerciendo de comisario de las buenas costumbres, imponiendo surtidores de agua como método de represión al carrete nocturno juvenil; requisa de equipos e infraestructura a los eventos no visados por el municipio, realizada por las fuerzas mercenarias de que dispone el municipio: los pacos y los funcionarios municipales; otro paralelo o déjà vu es el de Kichi expulsando a los vecinos de Cádiz del foro con la ayuda de los “compañeros” de la guardia municipal, Carmena facilitando la especulación inmobiliaria o la Colau reprimiendo la huelga del transporte y a los manteros: la “izquierda” gobiernista, estatista, del voto crítico, etc., siempre actúa como la derecha y más cuando es gobierno

Los ideólogos de este conglomerado, tal como lo fueron de la SurDa, del MIAU (Movimiento de Izquierda Autónomo Universitario), y de muchos colectivos y agrupaciones donde jugaron a la autonomía, verticalmente dirigida por ellos tras bambalinas, son los discípulos de Laclau, García Linera, y un Gramsci leído desde el stalinismo: mistificando un relato a partir de la irrupción de la lucha de los estudiantes, mediada por el levantamiento de Aysén (que no supieron leer ni intervenir en el), buscando leer una ruptura desde arriba, de la transición, y la necesidad de construir una dirección hegemónica del movimiento social que les lleve a tomar el gobierno y administrar el Estado, luchando para eso contra los “partidos tradicionales”, desde una supuesta “nueva forma de hacer política” (aunque sigan siendo ellos, los que dirigen cada grupo o partido, quienes decidan todo a puertas cerradas): una nueva burocracia partidaria vestida de rostros juveniles y barbas hipsters nace para transformarse en la nueva ex-quierda (un símil del PT o del kirchnerismo), llamando a derrotar pactos que ya no funcionan ni logran convencer al electorado y donde ellos serían el recambio correcto para dirigir, gobernar, castigar, reprimir (si es que las “masas” no entienden el proceso y se levantan, como han hecho los indígenas bolivianos, ecuatorianos, las multitudes brasileñas, los votantes argentinos, sin mencionar el hambre y la emigración venezolana).

Una y otra vez las lineas paralelas nos asaltan…Los ataques contra el Frente Amplio, son calcados de los que el PPSOE ha realizado contra Podemos: la prensa viste una polera anti frenteamplista, acusándolos de querer una Venezuela en Chile…de querer destruirlo todo…cuando en verdad vienen a administrar mejor el sistema.

Pero hilemos un poco más fino en estas aseveraciones ¿que pretende el Frente Amplio: Destruir al capitalismo? O viene a buscar disciplinarle, renegociando “patrióticamente” un nuevo convenio de explotación? Y llamar a esto socialismo. Cuando ni siquiera alcanzaría para capitalismo de estado, solo un aggiornamento, un welfare, pequeño, acotado a incluir por el consumo, coexistiendo con el poder económico, reglándolo para lograr un periodo de bienestar muy pero muy regulado y corrector de las injusticias y distorsiones que impone el mercado a modo de maquillaje.

Según Ricardo Aguilar Agramont: “Tanto Bolivia como el resto de los gobiernos progresistas han desarrollado modelos correctivos del poder económico que, aun cuando en determinados momentos hay tensiones, les permite coexistir. Por lo que es posible pensar que los miedos que quiere transmitir la prensa española sobre Podemos son infundados”, al igual que los miedos que pretende infundir la prensa chilena sobre el Frente Amplio y sus acólitos. Aunque los paralelos y similitudes son muy cercanos: la exigencia de una nueva constitucion, ya que la que recorrió la transición debe ser depuesta porque es la de Pinochet y la que a Concertación utilizo para imponer la continuidad del régimen neoliberal…resolviendo el problema mapuche y el de las demás etnias; el régimen del trabajo; etc., pero solo después de que el horizonte del proyecto del obrero masa sea resuelto ( es que además creen que por arte de magia una vez liberados del yugo neoliberal y caídos en las manos del capitalismo de estado todas las libertades se derramaran en cascada…aunque la historia está ahí, con su porfiada verdad: todo termino en gulag)…Sera posible que podamos prescindir de ellos? Que podamos construir un común de sueños, afectos, posibilidades de conformación de nuestras propias vidas; ciudades donde prime la humanidad de un proyecto común para habitar; una explotación del medio ambiente que tenga más que ver con el sustento necesario y no con el extractivismo, el neodesarrollismo y el crecimiento capitalista o “socialista”; una educación donde el amor se constituya en el conocer y este sea un bien a compartir, una educación donde las necesidades de saber de cada uno sean consideradas en una radicalidad democrática; una democracia de la inmanencia, sin esas instituciones que nos aplastan y despojan de nuestra diferencia (étnica, de género, origen, etc.) intentando homogeneizar nuestras vidas en un opaco devenir en esclavos? Sera posible todo esto sin tener que pasar por la mediación estatal de la forma partido que estos nuevos burócratas pretenden imponernos para reconstituir el Uno.

Estas palabras son solo el devenir de una mirada, un tanto melancólica, pero no prisionera de las pasiones tristes que se desatan al calor de la borrachera electoral y triunfalista que se ha desatado en cierta “izquierda” y en sus cattivos nuevos adherentes, personajes que en otros días no trepidaron en reprimir la autonomía de los colectivos autónomos y destruirlos, y que hoy fungen como concejales “autonomistas”; otros, los busca empleos que defenderán la burocracia partidaria y sus políticas porque de eso depende, según ellos, su peculio (cierto periodista que un día renegó de su experiencia en la autonomía desde las páginas de El Mercurio)… en fin…quisiera terminar con las palabras de Salvador Schavelzon que me interpretan en su totalidad:

            “Los soviets son trabajadores organizados contra el patrón, ocupaciones libertarias y también una plataforma en línea que pueda hacer confluir energías de ruptura. El desafío es sintonizar, todos con todos contra el poder, y activando un poder multitudinario que mostró, en varios lugares, que cuando despierta puede todo y después permanecerá como marca. El poder dual de los bolcheviques, que se ha convertido en un nuevo Estado, puede hoy estar en otro nivel, porque el capitalismo está al mismo tiempo más distante, articulado globalmente con una rapidez difícil de neutralizar por los medios tradicionales, de forma inmaterial y también más cerca, dentro de nosotros, con dispositivos de deuda, aislamiento, y neoliberalismo en las relaciones, derechos y formas de vida. En lugar de crear un Estado, un banco, un partido, conseguir estar más allá, y, sin embargo, involucrar en ese más allá de nuestras vidas, que puedan empezar a funcionar con otra lógica, del común, de las tácticas que neutralizan el poder, incluso en la ciudad y en el centro de la producción capitalista. La revolución rusa tuvo éxito en imponerse como nueva realidad para todos los que antes se creían súbditos del zar. En el mundo de hoy pensar más allá de la mercantilización de la vida y el neoliberalismo dentro de nosotros es posible también.

            Como contra poder, con instituciones nuevas del común y armas para disputar una subjetividad formateada por el capital que construye otro mundo, mientras decreta la obsolescencia de lo que le precedió. Lo importante de los soviets es como se constituyen como nueva realidad, antes invisible o reprimida por el poder anterior, pero haciéndose realidad cuando pasó a tener las respuestas que los trabajadores movilizados querían oír. Los soviets serían también reprimidos, invisibilizados, refuncionalizados después de que se creara un poder soviético. Y ese quizás sea el problema que se plantea para los espíritus libertarios de hoy. ¿Es posible soviets sin Estado soviético? ¿Existe posibilidad de “todo el poder para los soviets” sin que una instancia separada, autónoma del movimiento, una nueva burocracia que diga representarlos tome su lugar, será posible?”[1]

Nota:

[1] Schavelzon, Salvador, “100 años de la Revolución Rusa. Una mirada desde aquí”. http://www.herramienta.com.ar/content/100-anos-de-la-revolucion-rusa-una-mirada-desde-aqui

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