Los ingredientes de la receta "barroca" del correísmo

Los ingredientes de la receta "barroca" del correísmo

Los ingredientes de la receta “barroca” del correísmo

La profesora de la Universidad Católica Natalia Sierra (miembro del staff académico de la Fundación ALDHEA) analiza cómo el Estado creado por los progresismos se nutre de fuentes tan contradictorias como el fascismo, el estalinismo y el neoliberalismo, en su afán de consolidar el capitalismo sin libertades, tal cual funciona en los países asiáticos. La destrucción de las instituciones republicanas es una de las claves, y la receta se aplicó en Ecuador con todos sus ingredientes.
Por Fermin Vaca
Natalia Sierra acaba de presentar su nuevo libro La Dominación Progresista: el poder como instrumento de dominación, en el cual reflexiona sobre la forma en la que los gobiernos del denominado "progresismo" o "socialismo del siglo XXI" han ejercido el poder.

Se trata de una manera de hacer política con rasgos similares en países como Ecuador, Venezuela, Nicaragua y Bolivia, en donde el control del Estado por parte de una nueva casta de políticos, que buscaron asegurarse el dominio de sus respectivos países demoliendo la institucionalidad liberal y republicana, se nutrió de una serie de prácticas y teorías políticas. Desde la propaganda y el control ideológico de los estados totalitarios, como la Alemania de Hitler y la Unión Soviética de las épocas más sombrías del estalinismo, hasta la aplicación de políticas económicas que buscan, en criterio de la autora, la consolidación del modelo capitalista, siguiendo la huella del capitalismo asiático, que maximiza las ganancias suprimiendo todas las libertades.

Este inverosímil modelo, una suerte de chaulafán ideológico, sazonado con puro pragmatismo -o más bien oportunismo- político, incuba en la sicología barroca de América Latina y en la fragilidad de sus instituciones, en sus repúblicas sin valores democráticos y en sus Estados fallidos en aspectos constitucionales.

Hablamos con la autora al respecto de este trabajo.

Uno de los postulados que usted plantea es que el progresismo construyó en el Ecuador y en otros países de la región un "Estado Frankenstein", una forma de ejercer el poder tomando insumos de ideas al parecer contradictorias. ¿Cómo se explica esa confusión?

Esta es una investigación financiada por la Universidad Católica, que ha sido publicada por Ediciones La Tierra. Se ha manejado un nuevo patrón de poder en esta última década, cuyo propósito fue dar respuesta a la alta movilización social que enfrentó al neoliberalismo. En el caso ecuatoriano, había un Estado débil, un Estado frágil, cómo vimos cuando se derrocaron a tres gobiernos. La institucionalidad burguesa en América Latina, que acompaña al capitalismo, estaba en duda, y el "Qué se vayan todos" pone en riesgo la hegemonía. La tesis que planteo es que se ensayó una nueva estructuralización estatal, cuya consigna era frenar la movilización social. Se construyó un Estado, apoyado por algunos sectores de la sociedad, con el criterio de reconstruir y fortalecer el Estado, pero lo que se hizo fue un ensayo de la dominación, que tomó insumos de las cuatro formas de Estado que legitimaron el capitalismo en el siglo XX, como fueron el Estado fascista, el Estado estalinista, el Estado neoliberal y el Estado keynesiano. En estos cuatro modelos de Estado que se inspira el modelo progresista comtemporáneo. Se ha tomado elementos que permiten el control y la dominación de la sociedad. Por ejemplo, son elementos estalinistas y fascistas aspectos como el control ideológico, el control de la comunicación, la propaganda del Estado en niveles nunca antes vistos en la región. Son aspectos neoliberales cosas como los bonos de la pobreza, que no son keynesianos, pues buscan integran a los pobres al mercado. Se busca destruir los modos de vida campesinos, y hay políticas keynesianas y desarrollistas. La inversión en infraestructura favorece los ciclos de acumulación de capital, y es en ese tipo de obras que hay corrupción. En la época en que había altos precios de las materias primas, la corrupción también aumenta, y también se reprimariza la economía. Todas estas son formas de control de la sociedad y de expansión de las lógicas capitalistas.

Se habla de democracias no liberales, que recurren a las urnas constantemente pero rechazan valores como la tolerancia y el pluralismo. ¿coincide con ese criterio? ¿De dónde proviene ese enfoque?

Viene de la herencia estalinista. Hay una nueva forma de ejercicio del poder y es el capitalismo asiático, que carece de los valores modernos de la democracia burguesa. Es el capitalismo de China, en donde no se ven formas de respeto a la democracia, los derechos humanos, los derechos laborales y de los pueblos ancestrales. La ausencia de esos valores explica el desarrollo del capitalismo en China, que carece de los valores políticos occidentales. También tiene conexión con el capitalismo de Estado soviético, y atraviesa a los gobiernos progresistas latinoamericanos. El Estado chino hace el trabajo sucio para las grandes corporaciones capitalistas, al explotar trabajadores y destruir el medio ambiente, y hay rasgos de ese capitalismo en los gobiernos progresistas de América Latina.

En el caso ecuatoriano, estamos frente al ejercicio político de un movimiento que decía venir de la academia y la ciudadanía, sin una ideología clara y frontal, que no tuvo empacho en alimentarse de este "chaulafán" conceptual. ¿Cómo se explica esto?

Creo que se explica por la real politik. Una forma de ver la política que es pragmática, no le importan las ideologías sino responder a las demandas. En este caso, a las demandas de acumulación de capital. Esa idea, de que ya no hay ideologías, es una farsa, porque lo que ocurre es que la ideología capitalismo es un orden mundial actualmente. Las ideologías de izquierda, en cambio, son referentes utópicos, y al suprimir las ideologías se afirma el mundo hecho a la medida del capitalismo. Por eso no importa quién gobierne, sino que se resuelvan los negocios. Para ello, dan dádivas que contengan el reclamo justo de la sociedad, como el bono de la pobreza, mientras al mismo tiempo implementaron leyes criminalizadoras. Solo buscan resolver los negocios.

Pero si uno ve la política en los países de Europa y Estados Unidos, no es que ya no hay fronteras ideológicas, hay partidos de varias tendencias y procuran tener un discurso definido. ¿Por qué nuestros políticos ya no se toman esa molestia?

Creo que tiene que ver con la tradición política y cultural de América Latina. Puede deberse a la "cultura barroca" de América Latina, o a la dependencia estructural. Nunca las formas políticas y económicas traídas de Europa tuvieron un desarrollo exacto en nuestros países. Por eso nuestro capitalismo no es industrial, sino esclavista, feudal, hasta de economía comunitaria. Esa composición heterogénea de América Latina le permite funcionar al capitalismo así, pues la actual configuración de la acumulación del capital puede usar formas muy antiguas como el esclavismo o las tecnologías digitales. Aquí es más fácil porque América Latina siempre funcionó así. En cambio, derrumbar la institucionalidad en Estados Unidos es mucho más difícil, a pesar de los intentos de Donald Trump. En Estados Unidos hay una poderosa institucionalidad liberal, con la que Trump se enfrenta. Hay una transformación en el orden económico y mundial.

En su libro también se habla de cómo se usó el recurso de humillar y acallar a los disidentes en el Ecuador. Pero ¿este es un rasgo de una sociedad autoritaria como la nuestra? ¿A alguien le incomodó realmente que se ejerciera el poder en el Ecuador tal cual un profesor abusivo que mandar a callar a sus alumnos?

Creo que hay un retomar la estructura patriarcal y autoritaria propia del sistema colonial. Se reactivó y actualizó en Venezuela, Nicaragua y Ecuador. No solo es parte de la tradición colonial, sino también en acercarse al capitalismo asiático. Es un ensayo de dominación que marca la ruta para la acumulación de capital, que niega todo lo que se ha avanzado en la lucha por la democracia. Estos valores también llegan a la academia, que se vuelve una institución autoritaria y burocrática. Estas formas de acumulación de capital necesitan combatir las protestas, por ejemplo, las luchas de los pueblos. Para detenerlos deben eliminar los valores democráticos y en América Latina es fácil por el sistema colonial y la tradición caudillista. En las formas superficiales de la sociedad ecuatoriana tenemos un patriarcado, aunque nuestra comunidad es menos patriarcal en el fondo. Es posible que se pase ahora a consolidar el proyecto del correísmo y ese va a ser el papel de Lenin Moreno. Con el nuevo Gobierno se va a consolidar el proyecto de dominación, es lo que están haciendo Macri y Temer en Argentina y Brasil.

¿Pero los valores de quién representó el correísmo? ¿Son los valores de una clase media reaccionaria y supuestamente académica?

Son los valores de la colonización, como los procesos profundos de enajenación cultural. Así se explican cosas como la valoración de lo extranjero, y la monumentalidad del poder. Se usaron los dispositivos del poder colonial, la majestad del poder, la imagen del caudillo padre, entre otros. Se profundizó la colonización cultural en este país con el correísmo, se miraba hacia la industrialización y los referentes occidentales. Llegaron a decir cosas delirantes como que éramos una potencia mundial, que entramos en la carrera espacial. Todos son procesos de enajenación cultural, para simular lo que no somos. Fue una revolución que nos volvió más dependientes del colonizador.

¿Qué se puede esperar en el futuro? El presidente ha anunciado una nueva forma de relacionarse con la sociedad y los políticos

Estamos en una transición confusa. Mi impresión es que van a necesitar cambiar las formas. Las formas autoritarias tan violentas como las que han ejercido no son toleradas, pues nuestros pueblos tienen una tradición de rebeldía. La insistencia en la represión puede hacer colapsar el modelo, y por eso va a haber disputas sobre ciertas formas del nuevo Gobierno. Pero no han dicho nada sobre el extractivismo por ejemplo, sobre las consultas previas y vinculantes, sobre el Estado plurinacional. Hay una cierta apertura a nivel de símbolos pero no de temas estructurales. Es lo mismo que ocurre con leyes como la de Comunicación y el Código Penal, que blindaron la razón de Estado, siendo el Estado reducido a PAÍS y PAÍS reducido al caudillo. No sabemos si van a desmontar esas leyes y si van a hacer cambios reales. No estoy segura si van a hacer algo más que modificar los formalismos de la política.

Fuente: http://www.planv.com.ec/historias/entrevistas/ingredientes-la-receta-barroca-del-correismo

adminaldhea

Related Articles

Leave a Reply

Close