El reparto de la renta petrolera generada por la nacionalización no ha sido satisfactorio, según  lo muestra un indicador: las recaudaciones y asignaciones  del impuesto IDH. Estas  constituyen un 32 % del global de los recursos hidrocarburíferos, complementado por el 18 % para regalías regionales y de manera especial un 16 % para YPFB. Todo ello suma el actual  66 %  que de los ingresos por hidrocarburos percibe el Estado. El restante 33 %, no hay que olvidarlo, es la tajada vigente de las transnacionales, tanto en costos recuperables como en utilidades. La efímera  fórmula 18-82 murió hace muchos años, pero se la sigue publicitando aún.

JUBILEO / Bolpress

Los sectores productivos y que generan empleo no han sido priorizados, enfatiza Jubileo. La mayor parte del IDH es asignada a la Renta Dignidad, gastos corrientes y otros del Nivel Central, Educación y Transporte. Y los recursos asignados hacia sectores como Agropecuario, Desarrollo Económico/productivo y Turismo son mínimos, aproximadamente 3% sobre el total, en promedio.

Es así que no se habría cumplido o implementado el planteamiento de cambio de matriz productiva a partir de estos recursos.  ¿El gobierno actual podrá reasignarlos? Por ahora, el país no ha aprovechado el momento de gran oportunidad que significó contar con estos abundantes ingresos, y que podrían haber permitido trascender hacia un desarrollo más diversificado y sostenible

Más de $us 15.000 millones recibió el Estado por el Impuesto Directo a los Hidrocarburos, entre 2005 y 2017, representando más de 20% de los ingresos tributarios. Del total de los recursos IDH administrado por todos los beneficiarios, 66% del IDH ha sido asignado a gastos corrientes y otros, y sólo 34% a inversión

La conclusión corresponde a una análisis de la Fundación Jubileo, de la Iglesia Católica en Bolivia, según la cual, Los principales beneficiarios fueron: municipios con 33%, Renta Dignidad 22%, Tesoro General de la Nación (Nivel Central) 20%, gobernaciones 13% y universidades 7%

Aún las circunstancias son aceptables, todavía se cuenta con recursos de estas fuentes y es momento de evaluar si es posible concertar e implementar cambios para un futuro mejor o, de lo contrario, se repetirán los errores del pasado, dejando que transcurra un ciclo económico favorable para quedar nuevamente en la pobreza, añade el informe:

Como efecto de las demandas de los movimientos sociales, entre las cuales se encontraba la revisión de la política sobre hidrocarburos y la reversión del proceso de capitalización, la Ley de Hidrocarburos Nº 3058 de 17 de mayo de 2005, creó el Impuesto Directo a los Hidrocarburos (IDH), con una alícuota de 32% del valor de la producción.

Con la creación de IDH y los mejores precios internacionales de hidrocarburos (hasta el año 2014), el Sector Público, en sus diferentes niveles, y el país en su conjunto, cuentan con muchos más recursos que en el pasado. Más de $us 15.000 millones recibió el Estado por el Impuesto Directo a los Hidrocarburos, entre 2005 y 2017, representando más de 20% de los ingresos tributarios.

El periodo denominado de bonanza, con altos precios de hidrocarburos, ha finalizado, y si bien en su momento la situación fiscal y los diferentes indicadores económicos mejoraron gracias a los mayores recursos que ingresaron al país, surge el cuestionamiento si los recursos han sido orientados a lograr cambios estructurales en el país o si fueron utilizados para financiar el consumo del Sector Público.

Inicialmente, con relación a la distribución del IDH, en promedio (2005-2017), este impuesto ha beneficiado principalmente a municipios con 33%, Renta Dignidad 22%, Tesoro General de la Nación (Nivel Central) 20%, gobernaciones 13% y universidades 7% (el resto corresponde al Fondo Indígena, Fondo de Educación Cívica y el reciente Fondo de Promoción a las Inversiones en Hidrocarburos).

Con relación al uso de los recursos del IDH, de manera general, de acuerdo al Referéndum del Gas del año 2004, y la Ley de Hidrocarburos Nº 3058 de 2005, éstos debían ser destinados a educación, salud y caminos, desarrollo productivo y todo lo que contribuya a la generación de fuentes de trabajo.

Por otro lado, el Plan Nacional de Desarrollo de 2006 planteaba el cambio de matriz productiva, orientando los recursos de los sectores estratégicos, como hidrocarburos, hacia otros sectores productivos generadores de ingresos y empleo. Y, con este mismo espíritu, la Constitución Política del Estado, en el artículo 306, establece que el Estado asegurará el desarrollo mediante la redistribución equitativa de los excedentes económicos en políticas sociales, de salud, educación, cultura y en la reinversión en desarrollo económico productivo.

Diferentes decretos supremos y también algunas leyes han ampliado el abanico de posibilidades de gastos e inversiones de los recursos IDH para los diferentes niveles de gobierno; y la Ley Marco de Autonomías y Descentralización (julio de 2010) establece que las entidades territoriales autónomas que reciban recursos del IDH podrán utilizarlos en el ámbito de sus competencias; spor tanto, los gobiernos subnacionales pueden utilizar en todas sus competencias.

El destino que se le otorga al IDH está definido, en gran medida, por lo determinado inicialmente en la distribución de estos recursos, cuyo resultado tiende a que la mayoría se oriente a gastos corrientes, puesto que una gran parte, como la correspondiente a la Renta Dignidad y al TGN, implican gastos corrientes.

Para analizar el destino que el Sector Público le asigna al IDH se han tomado como base los datos del presupuesto aprobado 2011-2017, puesto que es la única fuente de información que permite tener un panorama completo del destino de los recursos del IDH.

Total IDH por Destino/Sector 2011 – 2017

Como se observa en el gráfico, del total de los recursos IDH administrado por todos los beneficiarios, 66% del IDH ha sido asignado a gastos corrientes y otros, y sólo 34% a inversión, para el periodo 2011-2017, lo que genera riesgo de insostenibilidad ante la caída de ingresos, e implica una pérdida de patrimonio (por el consumo de los recursos naturales).

Por otro lado, al analizar el destino del IDH a mayor detalle y por sector, un primer aspecto que llama la atención es que existe una dispersión en el uso de estos recursos hacia un gran número de finalidades, lo que refleja que los diferentes niveles de gobierno han atendido, con estos nuevos recursos, diferentes necesidades y demandas, más allá de un plan estratégico o proyecto conjunto.

Total IDH por Destino/Sector 2011 – 2017

Los sectores productivos y que generan empleo no han sido priorizados. La mayor parte del IDH es asignada a la Renta Dignidad, gastos corrientes y otros del Nivel Central, Educación y Transporte. Y los recursos asignados hacia sectores como Agropecuario, Desarrollo Económico/productivo y Turismo son mínimos, aproximadamente 3% sobre el total, en promedio.

Es así que no se habría cumplido o implementado el planteamiento de cambio de matriz productiva a partir de estos recursos.

Resaltan claramente las tareas pendientes y urgentes como la reasignación de estos recursos a inversión en lugar de gasto corriente y, por otro lado, analizar cómo y quién puede hacer la inversión productiva y/o cómo incluir la participación del sector privado en esta dinámica. Estos recursos deberían utilizarse exclusivamente en gastos de inversión, preferentemente con alto rendimiento social y productivo.

El país no ha aprovechado el momento de gran oportunidad que significó contar con estos abundantes ingresos, y que podrían haber permitido trascender hacia un desarrollo más diversificado y sostenible; sin embargo, aún las circunstancias son aceptables, todavía se cuenta con recursos de estas fuentes y es momento de evaluar si es posible concertar e implementar cambios para un futuro mejor o, de lo contrario, se repetirán los errores del pasado, dejando que transcurra un ciclo económico favorable para quedar nuevamente en la pobreza.

Frente a un nuevo contexto económico, el país necesita diálogo con voluntad política para concertar el buen uso de estos recursos.

VER LA REVISTA:

http://www.jubileobolivia.org.bo/publicaciones/revistas-especializadas/item/454-a-12-anos-del-idh-66-de-gasto-y-34-de-inversion.html