Una grieta en el muro civilizatorio

Una grieta en el muro civilizatorio

Una grieta en el muro civilizatorio

Por Natalia Sierra / miembro del staff académico de la Fundación ALDHEA

“Había una gran nada llamada vacío, y en ella una cosa girante llamada Caos”

   Mito Silvanesti

El teólogo vienés de origen judío Martín Buber decía que la pregunta acerca de la existencia humana aparece en tiempos, que él los llamaba, huérfanos de mundo. Tiempos que, como el actual, parece que han sido olvidados por los Dioses celestes y abandonados por madre-natura, condenados a vagar por un espacio sin tiempo. Son los tiempos que no se sabe tiempo, un tiempo que se ha perdido de sí mismo. Un tiempo sin madre ni padre no hace mundo, ni identidad, ni pertenecía; carece de origen y de destino, se encuentra detenido en ningún sitio, en medio de la nada, en medio del silencio de su orfandad. El tiempo sumergido en el sueño de la eternidad es la conciencia suspendida, esperando la pregunta que, en su despliegue, rompa el silencio y abra el espacio vacío de lo posible, que anuncia el acontecimiento humano.

En el momento actual de la civilización occidental, el capitalismo se desplaza como un espeso y viscoso flujo mercantil que a su paso desfigura el rostro humano del mundo. Lo que queda de esta perversa irrupción es un mundo devastado que se convierte aceleradamente en un inmenso depósito de signos fragmentados, de ruinas significantes que se compactan y forman el enorme muro de la sinrazón y la violencia. La humanidad está obligada a parar el avance de la nada mercantil o a desaparecer; a romper el muro de la violencia o a ser aplastada por él.

No parece haber otra manera de lograr este cometido humano que volver a hacer la pregunta que detenga el flujo mercantil y provoque un punto de ruptura, un pequeño vacío en el muro capitalista. Así, al contrario de dormitar en la nada consumista o estar aplastado por el muro de la violencia, contaremos con el espacio mínimo necesaria para empezar a tejer otro relato que de sentido a nuestra existencia.

La pregunta que detiene el flujo mercantil capitalista que amenaza con tragarse el mundo, aparece como el grito que hoy se abre en medio de la guerra; como el, ni una menos ante la violencia machista; como la resistencia de los pueblos al extractivismo; como la lucha para detener el daño ambiental; como el rechazo al consumo mercantil. En definitiva, es el radical NO que pone límite al avance del capitalismo colonial y patriarcal y a su inexorable lógica depredadora. El NO que indaga su propia posibilidad de existir, que existe en su in-sistencia. El No que en sí mismo pregunta y abre la mínima diferencia entre el discurso del poder y su doble obsceno: el orden mundial. La pregunta que en su indagación agrieta las certezas ideológicas de la civilización dominante.

La pregunta se desplaza como grieta y abre ese mínimo espacio vacío, en el cual al tiempo que se desestructura el discurso del poder se despliega la posibilidad del por-venir. La grieta provoca una discontinuidad en la tediosa continuidad del avance de la nada mercantil, que hace desaparecer el sentido humano.

La grieta devuelve a la humanidad el espacio y el tiempo, la saca de su mudez mercantil, del flujo obsceno de las mercancías inútiles, de los signos inconexos, de los discursos porosos que la asfixian. Irrumpe y rompe lo dado y genera el previo necesario al acontecimiento político, por el cual los humanos se encuentran en común, solo porque se pueden reconocer diferentes. La grieta es así un vacío que perturba la quietud del poder y por lo mismo contiene el nuevo devenir humano. En ella está el código que guarda desde siempre el destino de la humanidad, tal cual lo concibe el mito de los Anangu que dice: “Impreso en una materia primigenia se encontraba todo el devenir de la Humanidad. ¡ Todo El pasado, el presente y el futuro del mundo se hallaban allí latente.” Latente en espera de su evidencia desplegada como relato, como destino. El destino de la humanidad no es otro que el eterno tejer mundo, una y otra y otra vez, hasta que su tiempo en este bello planeta que la hospeda, termine.

Con la primera puntada que anudemos las nuevas ideas con las nuevas relaciones, empezaremos a tejer nuestro destino común en otra clave civilizatoria. Y, de esta forma, con cada puntada que se anude, el muro ideológico capitalista y su doble obsceno el orden mundial se agrietará. El repetido y gastado relato burgués mostrará su inconsistencia, su falsedad, su inverosimilitud.

Por la grietas late el deseo de otros relatos, de otros saberes, de otras imaginaciones con las que responder sobre el destino humano y el sentido de su existencia. La grieta se presenta entonces como la fuente infinita de la libertad de construcción humana, la fuente infinita de nuestra posibilidad. Con la posibilidad abierta estamos conminados y obligados a tejer mundo, sentido, humanidad; es decir, a hacer de lo infinito posible lo finito humano.

Estamos así enfrentados a la enorme tarea de hacer la pregunta que provoque el punto de ruptura, con la consciencia de que no es la pregunta con mayúscula, sino las preguntas en plural. Lo que quiero decir es que no hay elegidos que hagan la pregunta, la pregunta está en cada humano, solo hay que dejarla salir. La pregunta está en cada persona que se interroga ¿quién soy? y ¿por qué estoy hospedado en este planeta? La respuesta supone anudar mi propia vida con la de los otros y por lo tanto ya comenzamos a tejer nuestro mundo en común.

Cuando comencemos a tejernos, poco a poco iremos saliendo de la viscosidad del caos mercantil con sus guerras, sus violencias, su crisis ambiental, su océano de signos inconexos, sus consumos obscenos, etc. Mientras más grietas provoquemos, más posibilidad de tejer nuestros otros mundos, nuestras otras comunidades, nuestra otra vida. Tejer otras relaciones, otras ideas, otras imágenes, tejer afectos, tejer complicidades en las que, nosotros humanos, seamos un huésped más entre muchos otros huéspedes, que han sido acogidos por este rincón del universo llamado plantea azul.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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